viernes, 17 de noviembre de 2017

Ibone Olza, psiquiatra infantil y perinatal: "La evidencia científica en el parto hoy es políticamente incorrecta"

"La violencia obstétrica son las prácticas de maltrato a la mujer que ponen en riesgo su salud y la del bebé"

10.11.2017 | 13:22

Ibone Olza, ayer en Zamora. 

Ibone Olza acaba de publicar "Parir. El poder del parto", un ensayo que resume su trabajo de investigación como psiquiatra infantil y de embarazadas y madres recientes. Procedente de las neurociencias "he investigado mucho la psicología del parto y todo lo que acontecen en torno a él. El libro recoge esa mirada y pretende cambiar cómo vemos el parto".
-¿En qué sentido pretende cambiar la visión del parto?
-En vez de verlo como algo mecánico y que da mucho miedo, mi idea es comprender que hay una psicología del parto, muchas cosas que pasan en el parto desde el punto de vista neurohormonal y que un parto respetado puede ser un momento de mucho empoderamiento para la mujer y para toda la familia.
-¿Qué es el parto respetado?
-El parto conlleva un estado alterado de conciencia en la parturienta y es muy importante cuidar y proteger eso para sentirte bien, sentirte segura, necesitas que cuiden mucho tu intimidad, un ambiente de confianza. Todo es importante para que el parto sea seguro y vaya bien, pero en muchos hospitales se ha descuidado, como si fuera algo menos importante. Por supuesto, sin dejar de lado la tecnología, que puede tener su indicación.
-Habla de violencia obstétrica. ¿A qué se refiere con este término?
-Nosotros, un grupo importante de gente, cuando empezamos con el activismo, con la asociación El parto es nuestro, en 2003 siempre hemos tenido claro que luchábamos contra el maltrato en el parto, lo que habíamos sufrido muchas mujeres. Es un término acuñado en Venezuela que se ha ido extendiendo visibilizando que ese maltrato es una forma de violencia que muchas mujeres han sufrido, el trato vejatorio en los partos. Y no solo eso, también supone hacer en algunos casos cirugías mayores, como cesáreas que no están justificadas, ponen en peligro la vida de la madre y del bebé y se hacen por razones no médicas ni de salud sino por conveniencia económica, o de agenda del médico. Violencia obstétrica viene a denunciar ese maltrato, ese trato no basado en la evidencia científica que además es peligroso.
-¿No suena muy fuerte?
-Es un concepto duro, la Organización Mundial de la Salud ha denunciado ese maltrato en los partos y se está haciendo un esfuerzo global por mejorar esto.
-Cada vez hay más conciencia en los hospitales, pero no parece que bajen las cesáreas.
-Bueno, España es uno de los pocos países donde han bajado, porque hay países en Europa que están por encima del 30% y aquí aunque tenemos unas tasas altas creo que ha habido un esfuerzo importante por intentar bajarlas porque hay muchos profesionales trabajando en esto.
-¿Hay resistencias?
-Hay mucha resistencia al cambio. Hay profesionales sensibilizados y que quieren hacer las cosas mejor, hay otros que no, que siguen haciéndolas como hace veinte o treinta años y no aceptan que ese modelo puede ser perjudicial. Y luego hay otros intereses, y el caso de la sanidad privada es el más obvio, hay un interés económico muy claro en programar el parto cuando le viene mejor al médico o la clínica. Interviene también la medicina defensiva, causada por cómo tratamos a los médicos y lo que les exigimos, porque por muy bien que se atiendan los partos siempre va a haber una pequeña cifra de mortalidad, y lo tenemos que asumir. El problema de las cesáreas es complejo, nos incumbe a todos.
-¿Hay un consenso sobre la necesidad del parto respetado?
-Si, el Ministerio de Sanidad publicó en 2007 la estrategia de atención al parto normal y hay unos documentos en la página web con guías de práctica clínica basadas en la evidencia científica, con las cosas que ya no son de recibo o cuándo hay que utilizar las intervenciones. Bastaría con que esto se aplicara, pero en unos sitios se ha implantado mientras en otros ni siquiera se la han leído.
-¿Qué papel tiene el activismo en este sentido?
-Es imprescindible, porque esto cambia cuando lo apoya la mayoría de la sociedad. Ahí estamos grupos de usuarias como El parto es nuestro que no decimos a nadie donde tiene que parir, cómo ni con quién, queremos que las parejas se informen sobre lo importante que es y las repercusiones que tienen para la salud de por vida.
-¿Y esta corriente está en consonancia con lo que es la corriente de otro modelo global de crianza?
-Cabe gente de todas las orientaciones y maneras de criar, no es un "pack". Aquí puede haber gente que tenga oposiciones a las vacunas, la lactancia o lo que sea, pero nosotras no entramos ahí. Si es verdad que en el momento que te informas y comprendes que los recién nacidos sienten, padecen, se emocionan y les afecta, esto inevitablemente lleva a ser más sensible y a cuidarlos mejor y a defender un poco esos cuidados basados en la evidencia científica. Y la evidencia científica es, a día de hoy, políticamente incorrecta, que le vamos a hacer. Porque nos habla del papel crucial que juega la madre en los primeros días y meses del recién nacido.

jueves, 16 de noviembre de 2017

¿Cómo hablar a los niños sobre la muerte?

¿Te imaginas que nos morimos el mismo día y nos meten en la misma caja?“, decía María de cuatro años, con cara de complicidad, a su madre.

Fernando, de cinco, no quería salir a la calle; su madre descubrió que tenía miedo de que su abuelo, que estaba en el cielo, se le cayera encima.
Para los niños, a una edad temprana, la muerte no es un tabú. Somos nosotros, los adultos, con nuestras angustias y creencias quienes lo convertimos en algo innombrable y, a veces, extraño: el cielo poblado de gente que, naturalmente, nunca habíamos visto volar; un riesgo.


¿Qué decirles a los niños acerca de la muerte? ¿Cómo y cuando decírselo? No tengo ni la más remota idea y creo que llegar a conclusiones sobre ello no nos lleva muy lejos. ¿Los adultos sabemos más sobre la muerte que los niños? No lo creo. Nuestra María, la de los planes “macabros”, a los once años dijo con pesar tras la muerte de una persona cercana: “La muerte es buena, se lleva a la gente que si se quedara aquí sufriría mucho“.
Los niños y la muerte
El verdadero reto no está en cómo hablar a los niños sobre la muerte, está en cómo escuchar a los niños cuando te hablan de la muerte. Cómo hacerles sentir que es algo de lo que se puede hablar, aunque lo desconozcamos todo; porque necesitan hablar de ello, porque forma parte de la realidad. Cómo mostrarles el respeto por sus creencias, que son tan válidas como las nuestras y necesitan ser respetadas; porque su función no es descubrir la verdad, sino dar sentido a la realidad, a la pérdida.
Necesitamos comprender que lo que a nosotros nos sirve para encontrar sentido a la muerte puede no ser útil a otro. Que la búsqueda de sentido es personal y, al mismo tiempo, necesita del otro: hablar de un tema, indagar juntos sobre él, es una vía de búsqueda. Por ello, a veces, el niño pregunta de forma incansable. No quiere una respuesta, quiere un diálogo que le sirva al descubrimiento, al descubrimiento propio, no a la asunción de las creencias de quien le responde. Necesita ser escuchado para poderse escuchar a sí mismo y llegar a sus propias conclusiones.
El reconocimiento de las propias limitaciones en el conocimiento de algo nos lleva a ser cómplices en la búsqueda del mismo, nos abre a una comprensión más amplia y profunda  y, al mismo tiempo, le ofrecemos al otro esa amplitud y profundidad para su propia indagación.
Pues, no. La verdad es que nunca había pensado en esa posibilidad…” continuó la mamá de María sin esconder su sorpresa.

Tere Puig



http://nacercrecer.com/2015/02/09/la-muerte-y-los-ninos/

martes, 14 de noviembre de 2017

«El padre ha perdido prestigio a medida que la madre ha adquirido autoridad»


«El padre ha perdido prestigio a medida que la madre ha adquirido autoridad»
Francisco Peñarrubia, primer presidente de la Asociación Española de Gestalt

Participó en el aniversario del Instituto Vasco de Gestalt, «una terapia que nació en oposición al psicoanálisis aunque tienen mucho en común»

IRATIZ VÁZQUEZ
Francisco Peñarrubia, psicólogo por la Universidad Complutense de Madrid y primer presidente de la Asociación Española de Terapia de Gestalt, participó ayer en el Hotel Amara Plaza de Donostia en el 30 aniversario del Instituto Vasco de Gestalt. En una charla-coloquio habló sobre la figura del padre. «La autoridad paterna está en crisis a todos los niveles, en parte porque los padres han delegado esa figura y quieren ser más amigos de sus hijos que educadores», asegura.
- Acaba de publicar el libro ‘La relación hurtada’ en el que aborda el tema de la paternidad. ¿Cómo se encuentra ahora la relación entre padres e hijos?

- Estamos teniendo una deriva un poco rara. Se ha pasado de una figura de autoridad absoluta a una especie de padre narcisista que no quiere coger la autoridad sino que se quiere convertir en un amigo del hijo. Esto tiene una serie de ventajas a nivel emocional porque hay más cercanía o comunicación, pero también hay más dificultades porque el hijo, como parte de su formación, necesita una figura de referencia ante la que enfrentarse, identificarse o pelearse.
«Se ha pasado de una figura de autoridad absoluta a una especie de padre narcisista»
- ¿Hay peligro de que los hijos se confundan?
- Está pasando y creo que la autoridad está en crisis a todos los niveles. En parte porque los padres han delegado ese rol. Generalmente, la gente que ahora está entre los 60 y 80 años ha tenido una educación bastante autoritaria y ha querido reaccionar haciendo un tipo de paternaje de colegueo. Pero es verdad que el principio de autoridad es una figura que el adolescente necesita para pelearse con ella y construirse. Por ello, se necesita una figura firme con la cual te puedas medir, con el que haya límites y puedas saber lo que debes y no debes hacer.
- ¿Pero dónde se ponen los límites?
- Los límites todavía no están claros pero si las cosas van por su cauce, me imagino que se irán colocando con el tiempo. Lo que ha pasado en las familias básicamente es que en muchos casos el rol de la autoridad lo adopta la mujer. Entonces, la del padre es un figura que queda como casi simbólica. Se ha quedado en un lugar sin sentido. Se está quedando en un papel irrelevante, de muy poco prestigio. Solamente lo podrá recuperar a través de su maduración personal.
- ¿El padre y la madre deben adoptar el mismo papel?
- Claramente son distintos. La madre tiene más un papel de nutrición, de calor y darle al hijo la sensación de que hay una pertenencia emocional. El padre debe sacar al hijo de esa endogamia de la madre a medida que va creciendo.
- ¿Qué consejo daría a alguien que está a punto de ser padre de un niño?
- Lo primero es que no se sienta excluido en los primeros meses, porque el vínculo entre el hijo y la madre es tan fuerte que se sienten como visitantes ajenos y eso les desanima. Pero conforme pasa el tiempo les diría que no dejen de estar a su lado.



lunes, 13 de noviembre de 2017

'Mindfulness': decálogo de ejercicios para escolares de infantil y primaria

La técnica para lograr una atención plena o consciente ha llegado a las aulas para quedarse. Y sus beneficios, en los ámbitos educativos y familiar, ya nadie los discute.
Pilar Fernández Fortún y Esperanza Cid Romero09/11/2017 a las 06:14
Practicar la atención plena mejora el foco mental y en funcionamiento académico de los escolares.

Practicar la atención plena mejora el foco mental y en funcionamiento académico de los escolares.

La atención plena, ‘mindfulness’es una forma consciente de sincronizar con lo que pasa a nuestro alrededor así como dentro de nosotros mismos. Este acercamiento específico, el hecho de prestar atención de forma consciente, mejora el foco mental y el funcionamiento académico de los escolares. También fortalece aptitudes que les conducen a lograr un mayor equilibrio emocional, consiguiendo relaciones más satisfactorias y saludables tanto en el colegio como en casa. Así pues, lo que aquí planteamos son actividades que entrenen la atención y desarrollen la facultad de darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor, en el momento presente. Proponemos unos sencillos ejercicios, con sus tiempos, dirigidos a escolares de infantil y primaria. Se pueden hacer tanto en la escuela, con la supervisión del educador, como en casa, con la participación de los padres. Las fuentes para la descripción de estas actividades son: Eline Snel y el proyecto ‘Aulas Felices’ del equipo SATI de Zaragoza.
La ranita
1.- La ranita
En este ejercicio, los pequeños aprenden a estar tranquilos y atentos como una rana. Lo podemos utilizar para iniciar una nueva actividad en casa o un aprendizaje novedoso en el colegio. Una rana salta, se para y se sienta muy quieta mientras observa lo que pasa. Les decimos a los niños, con voz suave: Imagínate que eres una ranita y que te sientas en el suelo. Tu cuerpo está quieto, tu cabeza está quieta, tu boca está quieta, tus ojos están quietos, tus brazos están quietos, tus manos están quietas. Si se mueve algo de tu cuerpo no pasa nada. Solamente nos damos cuenta de que se mueve. También te tienes que dar cuenta de que, si respiras, se mueve tu cuerpo. Se mueve tu tripa. Pon las manitas en tu tripa y respira e inspira. Ahora, también puedes fijarte en la respiración en tu nariz. Pon tus manitas en tu nariz. Y respiramos e inspiramos. Es muy importante imitar a una rana para que estés atento y tranquilo como ella.
Pequeñas sonrisas
2.- Pequeñas sonrisas
Esta actividad la realizaremos cuando el adulto lo considere oportuno, ya que les vamos a pedir a los pequeños que se concentren en la respiración y que, a la vez, esbocen una pequeña sonrisa. Les animamos a hacerlo porque este sencillo ejercicio les hará sentirse bien, pues trabajamos con la emoción positiva por excelencia: la sonrisa.
Los espagueti
3.- El test del espagueti
Esta técnica es muy útil para esos momentos en los que creamos que existe alguna tensión en ellos.Les decimos: Ahora, somos espaguetis y elegimos un lugar para tumbarnos. Los espaguetis son largos y estirados. Ahora, cerramos los ojos muy fuerte, como si mirásemos al sol. Cerramos también la boca, apretamos la mandíbula, los labios y mejillas con mucha fuerza. Ahora, que ya está muy tensa... soltamos, la relajamos. Ahora hacemos lo mismo con las manos. Ténsalas mucho, cierra los puños como si fueras un guerrero y cuando estén tensos, suéltalos, ábrelos. Ahora, le toca a las piernas y a los pies, ténsalos, muy, muy, muy, fuerte, relájalos. Ahora, tu tripa y tu vientre: ténsalos. Ahora, suéltalos y tu vientre bajará. Sube tu vientre y suéltalo, súbelo y suéltalo. Ya está todo tu cuerpo relajado.
El botón de la pausa
4.- El botón de pausa
Todos, absolutamente todos, necesitamos hacer una pausa en un determinado momento porque tenemos muchas cosas que hacer y muchas cosas en las que pensar. Cuando nos sentimos así, nos tomamos esa pausa, ese respiro, y no hacemos absolutamente nada. Lo importante es saber cómo nos sentimos. Da igual si nos sentimos bien o mal. Solo hay que saberlo y debemos fijarnos en la respiración y pensar en las partes de nuestro cuerpo para reconocer donde hay más tensión. Este botón de pausa es muy bueno para tomarnos un descanso y recargar nuestras ‘pilas’.
La piedra
5.- La piedra
Nos imaginaremos, ahora, que estamos sentados en el césped, cerca de un pequeño lago y que tiramos una pequeña piedra. Esa piedra se queda en el fondo del lago. Visualizamos la piedra y nos identificamos con ella. Ningún pensamiento del pasado o del futuro nos preocupa. Solo existe esa piedra que somos nosotros. Vigilamos nuestra respiración, tomando conciencia con ella.
Los versos
6.- Los versos
  • Al inspirar estoy tranquilo.
  • Al espirar sonrío.
  • Al inspirar vivo el presente.
  • Al espirar siento que es un momento maravilloso.
  • Al inspirar soy consciente de mi inspiración.
  • Al espirar soy consciente de mi espiración.
  • Al inspirar me lleno de alegría.
  • Al espirar me siento sano.
  • Al inspirar me calmo.
  • Al espirar me libero de las tensiones.
  • Al inspirar mi respiración es profunda.
  • Al espirar mi respiración es lenta.
  • Al inspirar me siento cómodo.
  • Al espirar siento paz.
  • Consciente de mi cuerpo, inspiro.
  • Sonriendo a mi cuerpo, espiro.
Un lugar seguro
7.- Un lugar seguro
Todos debemos tener un lugar donde sentirnos seguros y en el que nadie nos moleste. Ahora, vamos a ir a ese lugar. Nos tumbamos. Ahora, llevamos nuestra atención al cuerpo. Si estás pensando, no saltes ese pensamiento, solo dejarlo pasar. No hay que preocuparse de nada. Nos vamos a ese lugar. Puede ser un lugar en el que ya has estado, imaginario o incluso tu propia casa. ¿Qué ves en ese lugar? ¿Qué oyes? ¿Qué sientes? Es tu lugar y, por eso, no tienes que hacer nada. Todo está bien. No hay que cambiar nada y puedes volver a él siempre que quieras.
La tela de araña
8.- La tela de araña
Si tenemos alguna preocupación nos sentimos muy pesados porque la cabeza nos da muchas vueltas y tejemos una tela de araña que no nos deja pensar con claridad. Tenemos que conseguir que esa preocupación salga de nuestra cabeza y que baje por un hilito de esta telaraña hasta nuestro cuerpo. Pensamos en el día de hoy y en lo que nos ha pasado; nuestros pensamientos son muy rápidos; pensamos que tenemos razón y que estamos tristes. Prestamos atención a estos pensamientos. No tenemos que hacer caso a lo que nos dicen estos pensamientos, ya que son solo eso, pensamientos, y no lo saben todo. Hay que dejar que bajen por el hilo de la telaraña hasta nuestro vientre, donde está la respiración y es un lugar seguro y tranquilo. Y a este lugar no llegan las preocupaciones.
El secreto del corazón
9.- El secreto del corazón
Siéntate en una silla y lleva tu atención al corazón. Pon tus manos, si quieres, en él para ver cómo late. Puedes sentir algo especial. Siempre late. Da amor a quien quieres y también recibe amor de personas queridas: amigos, familia, profesores… También siente dolor, si te hacen daño, pero nunca puede romperse. Imagínate que tu corazón es una habitación con un cartel muy grande que dice que todo el mundo es bienvenido. Decides entrar en la habitación y miras a tu alrededor: hay calma y tranquilidad. Hay un sofá y una mesa. En la mesa hay una caja. Esa caja tiene un tesoro. La abres, tiene mucha luz y se ilumina toda la habitación. Es el tesoro de tu corazón, que nos dice que podemos ser amables con todo el mundo y también con nosotros mismos, aun, incluso, cometiendo errores y teniendo fallos. Todo en mi corazón está bien y yo lo acepto.
Buenas noches
10.- Buenas noches
Cuando no puedes dormir sigues pensando en lo que no ha ido bien y en lo que te preocupa. Ponemos en marcha la fábrica de las preocupaciones. Para ayudarte a dormir, échate en la cama como tú quieras. Da igual hacia arriba o hacia abajo. Lo importante es que estés con los ojos cerrados. Ahora, pon atención en tus pensamientos. ¿Qué te dicen? Imagínate que estás viendo una película y que tus pensamientos son solo frases. No puedes hacer nada porque aparecen y desaparecen rápidamente y tú eliges cuándo dejar de escucharlos. Si decides no escucharlos más, puedes poner tus manitas en tu vientre. Recuerda que estás ya lejos de tu cabeza. Tus manos suben y bajan al ritmo de tu respiración. Tu vientre sube y baja a la vez. Estoy bien porque las preocupaciones no llegan a mi vientre. Hay paz, calma profunda. Nos dejamos llevar por esta calma y nos damos permiso para dormir tranquilamente. Que duermas bien. Buenas noches.









sábado, 11 de noviembre de 2017

Escuchar con los ojos. Iñigo Martínez de Mandojana


MIRAR CON LOS OJOS2

Hace poco veía en una charla TEDx a César Bona, el cual insistía en que hay que escuchar a los niños, que hay que volver a los orígenes de la educación, hacerles partícipes de la toma de decisiones y, a su vez, acercarnos a su mundo surrealista, creativo y lleno de posibilidades. El discurso me genera un doble sentimiento. Por un lado, se lo compro, porque no voy a ser yo el que ponga en duda la importancia del protagonismo del niño en su proceso evolutivo ni escolar, pero, por otro lado, puede ser un discurso vacío, sensacionalista y muy comercial. Llevar a los niños al parlamento un día al año y hacer el paripé no es escucharles, igual que trabajar el bullying no es ver la película de Billy Elliot. ¿Sabéis lo difícil que es escuchar a un niño de verdad? A los niños hay que escucharles con los ojos, analizar todo lo que proyectan, cómo se relacionan, cómo expresan, cómo se mueven, cómo sienten. Así sí que escuchamos en atención plena, porque ellos han ido adquiriendo un discurso de supervivencia en el que son capaces de decir lo que quiere oír el adulto. Cuántos profesores, padres o educadores no han sabido percibir en los ojos, en la curvatura de la espalda, en el rastro gris que van dejando ese dolor interior que son incapaces de compartir con nadie. Muchos de los abusos que los niños sufren de iguales o adultos nunca salen a la luz y si lo hacen, en muchas ocasiones es demasiado tarde. Nadie les escuchó.
Juan es un niño con una vida muy complicada. Siempre me ha sorprendido la infancia robada que ha tenido. Sale del colegio muchos días enfadado, le cuesta aceptar el contacto físico, se encara con adultos de tú a tú y, sin embargo, tras la imagen de agresivo y duro se esconde la cosa más frágil que conozco. En clase de música comienza a pintarse el brazo con diferentes rotuladores de colores como un auténtico tatuador. Ha llegado a pintarse la cara o el pecho. Este acto ha tenido para él consecuencias negativas. Una de ellas le llevó a dirección, donde las cosas se pusieron bastante negras. Al final decidieron junto a la madre quitarle los rotuladores para que no se pintara más. Sin embargo, como se puede intuir, no solo no se extinguieron las conductas disruptivas, sino que aumentaron. Empezó a marcarse con el compás. Resulta que Juan adora la música, tiene muy buenas cualidades para ella y en ocasiones ha tenido muy buena sintonía con la profesora. Es un lugar para él de expresión, de hablar, de permitirse externalizar su dolor y su rabia. Pero nadie recoge el guante. Le preguntan por qué lo hace, que si no se da cuenta de lo que interrumpe y distrae… La propia madre, cuando le expongo la necesidad de sacar lo que tiene dentro, le insta a que exprese en otro lado que no sea en clase, con una falta absoluta de sensibilidad.
MIRAR CON LOS OJOS1SQue un niño sea capaz de expresar de esta manera es un lujo, porque te está codificando de una forma no convencional que está hecho polvo, en ruinas, que necesita ayuda. Saca su basura delante de ti, sus miedos, sus flaquezas, sus debilidades. Por eso es tan importante conocer sus claves, su idioma. Balizas de SOS que necesita que alguien recoja, desencripte y vaya en su búsqueda. La única manera de poder decodificarlas es darse cuenta de que está encriptando, porque lo que te pide el cuerpo es rock and roll, saltar y meterse en escalada. Asimismo, la utilización de técnicas proyectivas se antoja como un buen recurso para, desde la distancia, poder abordar esos demonios. Hay muchísimas y muy válidas, pero entre ellas la técnica de la caja de arena es una de las que más me gusta emplear, por su potencial integrador y facilitador. A través de la construcción de un mundo en el que se utilizan miniaturas, el niño, adolescente o adulto proyecta sus inquietudes, temores, alegrías, deseos… Unas veces a través de una metáfora y otras en plan hiperrealista. Es una técnica como otras muchas, pero que a mí me ha ayudado a escuchar con los ojos, a entender muchos porqués y cómos. En realidad, la técnica “no hace una interpretación, sino una exploración conjunta del mundo creado en base a unas preguntas guía que lo facilitan”(Gonzalo Marrodán, J. L., 2013). Es un viaje a un mundo al que te invitan y donde accedes a los significados y los símbolos.
caja de arena

En la foto vemos la caja de un niño de ocho años. Estamos en una guerra entre dos bandos: ladrones y militares. En el medio, dos animales muertos por los tiros, que no formaban parte de la guerra. Han sido víctimas colaterales de la guerra. Que un niño de esa edad construya un espacio tan violento y hostil ya está comunicando y esa comunicación da miedo. La historia personal completa nos da pistas de cómo es esa caja.
Dos hermanos que llevan sufriendo una separación infernal entre sus progenitores. El resto lo dice la caja. Él relata lo que sucede y le ayuda a integrar sus emociones e interpretaciones del dolor desde la lejanía que la metáfora te permite. Sintonizar con ese dolor de esos animales muertos, con la hostilidad de estar ahí dentro, es una manera, como diría José Luis Gonzalo, de honrar a ese niño, de reconocer que es un superviviente y transmitirle que nadie debería permitir que eso le sucediera a ningún niño.
MIRAR CON LOS OJOS3Así pues, nos topamos en muchas historias con lo que hemos visto en el capítulo : “traumatización de la víctima”(Del libro: Profesionales portadores de oxitocina. Los buenos tratos profesionales). El doble golpe que viene de fuera hacia dentro, de tu entorno, de las personas que te tienen que proteger y cuidar. Muchas veces es inconsciente o no intencionado, pero las consecuencias son devastadoras. Solo una persona sensible a esos minúsculos cambios, llamadas de atención o conductas explosivas, con mucho tiempo, constancia y entrega va a permitir cerrar y cicatrizar la herida.
Maitane es la madre de dos niños que allá adonde van generan conflictos y desorden. Están etiquetados con todo lujo de epítetos peyorativos. Cada poco tiene que ir al colegio, al AMPA o al ayuntamiento para hablar con un padre o un vecino y que le saquen los colores y le hagan pasar vergüenza a consta de los comportamientos de sus hijos. ¿Hay algo más “tuyo” que un hijo? ¿Hay algo que lleve más tu esencia? Cuando eres padre te satisface escuchar las bondades de tus retoños, sus progresos, sus peculiaridades, pero cuando es al contrario se produce un dolor de lo más desgarrador.
Del libro: Profesionales portadores de oxitocina. Los buenos tratos profesionales
Autor: Iñigo Mtz. de Mandojana
ISBN: 978-84-947338-2-6
Editorial: El Hilo Ediciones



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