jueves, 21 de septiembre de 2017

HAZI Centro de Psicomotricidad

HAZI es un espacio de Ayuda Psicomotriz,
donde desde el respeto a la expresividad global,
se ofrece ayuda a la infancia  y a sus familias
en colaboración y orientación educativa.




Atendemos aquellas dificultades 
de la expresividad psicomotriz u otros malestares
surgidos en el proceso del CRECER.





La  sistémica familiar nos ayuda a ampliar
nuestra mirada, nuestra comprensión de las diferentes dificultades, repeticiones...
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También ofrecemos un ESPACIO DE JUEGO CON FAMILIAS
para acompañar a la familia y al bebé y niño en su desarrollo
desde una perspectiva pikleriana.


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Atendemos...

  • Dificultades en la comunicación, juego...
  • Dificultades en canalizar la agresividad
  • Niños que en su relación con los demás son muy invasores...
  • Con tono muscular rígido y poca plasticidad....
  • Niños que se muestran inhibidos...
  • Dificultades en la escucha
  • Dificultad para aceptar la frustración
  • Con un mundo de fantasía muy invasor
  • Etc.




También acompañamos a los más pequeños 
en Atención Temprana.

Si deseáis mas información podéis poneros en contacto: 

Tfnos: 615707530   y   693381443

HAZI Psikomotrizitate Zentroa

HAZI Psikomotrizitate Laguntza gunea da. Bertan, adierazpen globala errespetatuz laguntza eskaintzen da haurrarenzat eta familiarentzat, kolaboratzailea eta orientatzailea den heziketa esku-hartzetik.





 Haurraren HAZTE prosezuan agertzen diren adierazpen psikomotoreko nahiz beste erako zailtasunekin lan egiten dugu. 



Familia sisteman egindako lanak, zailtasun edo errepikapenen...  aurrean,  gure begirada eta ulermena zabaltzen laguntzen gaitu.




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Baita  eskeintzen dugu ere FAMILIA JOLAS EREMU BAT ,  familia eta euren haurrei zuzenduta, bidelaguntza izateko Pikler pedagogiaren ikuspegiaren bitartez.


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Besteak beste, tratatzen ditugu:

  • Zailtasunak komunikazioan, jolasean....
  • Agresibitatea
  • Egonezina ezberdinak
  • Zapuzketen eraman ezina
  • Harremanetan zailtasun ezberdinak
  • Gorputz gihar tonoa eta mugimendu zurrunak
  • Oreka mantentzeko zailtasunak
  • Beti bakarrik jolasten dutenak
  • Inhibizioak
  • Zailtasunak bestea entzuteko
  • Irudimen gutxi
  • Fantasiazko mundu inbaditzailea
  • Etabar.

Baita haur txikiak laguntzen ditugu ere Arreta Goiztiarrean

Informazio gehiago: 615707530 -693381443

lunes, 18 de septiembre de 2017

Pikler Simposio Internacional Budapest






Pikler Simposio Internacional Budapest, 4-7 abril 2018 “Observar para comprender”

 Es indispensable registrarse aquí: http://pikler.kmcongress.com/es/jelentkezes 

Informaciones prácticas

 1) Budapest, la ciudad hospedadora Budapest es la capital y la ciudad más importante de Hungría y una de las más importantes de la Unión Europea con su 1.760.000 habitantes. La historia de la ciudad comenzó con la capital romana de Pannonia Inferior, Aquincum. Los húngaros llegaron al territorio de Budapest actual en el siglo 9. Las primeras localidades fueron destruidas por los Mongoles en 1241. La ciudad renovada se transformó en el centro de la cultura humanista del Renacimiento en el siglo 15. Después de la batalla de Mohács en 1526 vino el período de ocupación Turca durante casi 150 años. Luego, la región entró en una nueva época de prosperidad y Budapest se convirtió en una ciudad global con la unificación de Buda y Óbuda a la orilla occidental del Danubio y de Pest, a la orilla oriental. Hoy día Budapest es una de las metrópolis del mundo con una vida dinámica en el sector del comercio, finanzas, medios de comunicación, artes, moda, investigación y tecnología, enseñanza y diversión.

Budapest se considera como una de las ciudades más bonitas de Europa. La zona central de la ciudad hace parte del Patrimonio mundial de humanidad de Unesco con varios monumentos famosos, como el Parlamento, el Castillo de Buda, el Puente Széchenyi, la Iglesia de Matías y la Estatua de la Libertad. Otras curiosidades para ver son la avenida Andrássy, la Basílica de San Esteban, la Plaza de los Héroes, el Gran Mercado, la Estación de ferrocarriles, construida por la Compañía Eiffel de Paris en 1877 y la línea de metro segunda más vieja del mundo, los ferrocarriles subterráneos del Milenio. En la ciudad hay unas 80 fuentes geotérmicas y un sistema de cuevas con agua termal extenso.

2) Precios de participación y plazos Precio de participación hasta el 31.12.2017: 380€ Precio de participación después del 01.01.2018: 430€

3) Lugar del congreso Centro de Congreso de la avenida Villányi H-1114 Budapest, Villányi út 11-13.
http://villanyiut11.hu/

MAS INFORMACIÓN EN:
https://gallery.mailchimp.com/b5ae0d49737fa4994725f8d7d/files/7cf7a3cf-94d4-45f3-b973-765f0eaf223a/Logisctics_Spanish.pdf

Detrás de un niño difícil hay una emoción que no sabe expresar

Detrás-del-niño-difícil-hay-una-emoción-que-no-sabe-expresar
Son muchos los padres y las madres que se quejan de que su niño es muy difícil, que siempre le ronda una emoción cargada de rabia que desahoga de forma inapropiada. Con rabietas, malas palabras o con sutiles actos de desobediencia.
Hemos de tener claro que ningún niño es igual a otro, y que ninguno de nosotros podemos saber tampoco qué tipo de necesidades pueden tener esas criaturas que acabamos de traer al mundo y para las cuales, deseamos todo lo mejor.
La emoción es la fuente de energía humana, es la llave que debe guiar a los niños, primero para entenderse a sí mismos, y para después, entender al mundo.

Los niños difíciles suelen a su vez generar muchas veces un nivel de estrés muy elevado en los padres, rozando en algunos casos la indefensión. No es un tema sencillo de abordar, y de hecho, no siempre nos valen los libros, ni si quiera la experiencia que tengamos con otro de nuestros hijos o las recomendaciones de algunos padres.
Tu hijo, el niño difícil, es único, especial e irrepetible. Y si hay algo que necesitan siempre es comprensión. La mayoría de las veces son niños con altas demandas encerrados en sus “palacios internos”, en espacios herméticos donde no encuentran puertas mediante las cuales, expresar esa emoción contenida. Esa necesidad. Hoy en nuestro espacio te invitamos a reflexionar sobre ello.

Los niños difíciles y la emoción contenida

niña jugando conteniendo su emocion
Pongamos un ejemplo. Piensa en ese niño que ha tenido un mal día en el colegio, llega a casa y cuando sus padres le preguntan qué ha ocurrido, éste responde de mala manera. Ante esto, los padres deciden castigarlo en su habitación toda la tarde. ¿Qué hemos ganado con esto? ¿Hemos solucionado el problema? En absoluto.
La emoción bloqueada es una espina rodeada por un muro de piedras. Si levantamos más muros la espina quedará aún más escondida, así pues, el primer paso será ir retirando cada piedra de esa pared a través de la comunicación y el afecto.

Si el niño difícil nos pone muros, no levantes nuevas ciudadelas a su alrededor, no lo aisles, no lo descuides, no lo dejes solo. Todos tenemos claro que el proceso para llegar hasta ellos es complejo, no obstante, debes tener en cuenta estos aspectos previos:
  • Un niño difícil no siempre es consecuencia de una mala crianza. No debes culpabilizar a nadie.
  • Hay niños con altas demandas que piden muchísimo más que el resto, es su personalidad, su forma de ser y ello no quiere decir que nosotros, como padres, hayamos hecho algo mal.
  • Un niño que demanda y no recibe lo que busca o que no sabe expresarlo, acaba frustrándose. Son muchas las veces que ellos mismos se ven sobrecargados por un sinfín de emociones: esa rabia que a oscila con tristeza, otras con hastío, a veces con enfados…
  • Los niños difíciles requieren un mayor nivel de atención, comprensión, apoyo e incluso creatividad por parte de los padres.
niño descansando y aliviando su emocion (1)
Debemos ser artífices de sus mundos, unos mundos seguros donde se sientan cómodos para expresar esa emoción contenida que les permita conocerse, desahogarse, sentirse más libres y seguros para avanzar por cada uno de los escenarios que definen al niño a lo largo de su ciclo vital.

Como ayudar al niño difícil a canalizar sus emociones

Ya sabemos que el niño difícil demanda ante todo nuestra atención y cada una de las estrategias que podamos darle de forma creativa, para atender sus necesidades. Para ayudarle a gestionar todo ese mundo emocional que en ocasiones lo desborda y lo bloquea.
Recuerda siempre que la Inteligencia Emocional no es un rasgo, es una habilidad y por tanto como padres, como madres, es nuestro deber trasmitir a nuestros niños estas estrategias, este aprendizaje.

Toma nota de qué pasos deberíamos seguir para educar a los niños difíciles en este campo, en esa dimensión donde canalizar, donde dar forma y expresar esa emoción contenida.

Si al poder del refuerzo positivo

Si a un niño difícil le recriminamos sus errores, si lo infravaloramos, o lo reprendemos por sus reacciones, generaremos aún más rabia y más ansiedad. Recuerda siempre que este tipo de niños, en el fondo, son muy frágiles y disponen de una baja autoestima.
  • Usa verbalizaciones tan simples como: “yo confío en ti”, “yo sé que vas a poder con esto”, “yo sé que eres especial”, “yo sé que eres un niño valiente y por eso te quiero”…
Una palabra positiva genera una emoción positiva, y una emoción positiva genera confianza.

Sí a la comunicación que no juzga, que no compara ni sentencia

Hay padres y madres que cometen el error de comparar al niño difícil con sus hermanos, o con otros niños. No es lo adecuado. Al igual que es un error iniciar un diálogo que ya implica determinadas sentencias: “como, tú eres vago, tú nunca escuchas, tu siempre te portas mal…” Evita este tipo de comunicación y sigue siempre estas pautas:
  • No sondees, no interrogues. Descubre cuál es el momento en que el niño se siente más cómodo para hablar.
  • Dale confianza, cercanía y comprensión. Cuida mucho el tono de tu voz, es algo básico para conectar con los niños.
  • La comunicación debe ser diaria y continuada.
  • Nunca te rías o ironices de lo que te digan tus hijos. Para ellos es importante, y si encuentran esa falta de empatía por tu parte evitarán sincerarse contigo.

Sí a propiciar un equilibrio interno en el niño

niño descansando y aliviando su emocion (2)
  • Enséñale que cada emoción puede trasformarse en una palabra, que la rabia tiene forma, que la tristeza se puede compartir para aliviarla, que llorar no es malo y que tú siempre estarás ahí para escucharles.
  • Enséñale a respirar, a relajarse, a canalizar sus emociones a través de determinadas actividades con las que desahogarse y distraerse…
  • Enséñale a aceptar la frustración a que el mundo no puede ser siempre como ellos quieren.
  • Enséñales a escuchar y a hablar con asertividad. Diles que su voz siempre va a ser escuchada, que todo lo que diga es importante para ti…
  • Enséñales a tener responsabilidades, a valerse por sí mismos en cada paso y decisión que dan…
Imágenes cortesía de Nicoletta Ceccoli, via Lamentesmaravillosa


http://rincondeltibet.com/blog/p-detras-de-un-nino-dificil-hay-una-emocion-que-no-sabe-expresar-5848

sábado, 16 de septiembre de 2017

Los órdenes del amor de Hellinguer

Bert Hellinger y los órdenes del Amor, Joan Garriga 


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https://www.youtube.com/watch?v=n8NeoFmHCiA


«Hemos abierto la puerta de nuestro hogar al monstruo de la hiperestimulación»

El cerebro de un niño no es una esponja, según la psicóloga Alicia Banderas

Psicología infantil: 
«Hemos abierto la puerta de nuestro hogar al monstruo de la hiperestimulación»


«El cerebro de un niño no es una esponja. No lo puede absorber todo.Tiene su propio límite. Generamos niños con alergia a la paciencia, a la soledad y al aburrimiento». Al menos es la teoría de Alicia Banderas Sierra, autora de «Niños sobrestimulados». Esta psicóloga, especializada en educación, plantea este libro para ayudar a padres y educadores a conocer las claves para entender cuáles son los riesgos de la sobreestimulación de los niños y qué podemos hacer para respetar su ritmo de aprendizaje. Su obra también pretende ser un manual de buenas prácticas para el uso de la tecnología, previniendo ciertas conductas como las adicciones, una autoestima frágil o la sorprendente soledad en la era de millones de amigos.
—Los padres de hoy cada vez tenemos mayores conocimientos y estamos más formados e interesados por su educación, pero a la vez estamos más perdidos ante nuevos retos.
—De un tiempo a esta parte se ha empezado a divulgar el conocimiento que antes era de unos pocos para todo el mundo. Pero también soy muy crítica. Es verdad que las familias tienen ese exceso de información, están más formados. Y todos quieren lo mejor para sus hijos por lo que piensa, «si dispongo de todas estas herramientas por qué no voy a utilizarlas»... Pero en ese ansia de educar mejores niños nos hemos pasado al otro lado. Muchos padres no manejan o no filtran bien esa información y no aplican lo que atiende mejor a las necesidades de sus hijos.
—En su libro hace referencia a la hiperestimulación a la que ahora se somete a los niños. Padres que se preguntan: «¿Cómo vamos a perder la oportunidad de que nuestros hijos aprendan inglés y chino, ajedrez y robótica?
—Ahora mismo vivimos con esa presión social, a la que hay que poner un límite. Yo digo los niños sobreestimulados por el afán de crear super niños los exponemos a estímulos antes de tiempo de manera excesiva y precoz, por ejemplo a tareas a veces demasiado complejas que su cerebro ni siquiera está preparado. Y también les sometemos a apuntarles un sinfín de actividades que ni siquiera desean o han elegido. Y esto genera estrés, bloqueo y desmotivación. Hemos abierto la puerta de nuestro hogar al monstruo de la hiperestimulación.
—Pero a veces los padres apuntan a sus hijos a extraescolares porque no llegan a tiempo para recogerlos.
—La escasa presencia de los padres en casa… hacen que hagamos esto. Pero nos estamos pasando. Ahora mismo los niños de dos años van a ballet, estimulación musical, natación, inglés y chino. Es decir, que con 24 meses poseen agendas de ejecutivo. Las actividades, mejor de una en una. Y además les deberíamos apuntar a algo que les guste o se les da bien, para que sientan la auto realización. martes y jueves… la estimulación es buenísima, la privación y la sobreestimulación, fatal. Los niños necesitan juego libre y actividades que no estén planificadas. A veces cuesta lo mismo apuntarles a una sola actividad y contratar a una persona o una estudiante que les pueda cuidar el resto de días y les permita tiempo para aburrirse.
El drama es que muchos padres de hoy piensan que si no está todo estructurado y planificado no es productivo para el niño. Pero es que el conocimiento se origina desde dentro, no desde fuera. El que tiene que procesar y asociar las ideas es el niño, y para eso necesita tiempo libre, o estar en su cuarto con sus juguetes, sencillamente. En consulta lo estamos viendo. Los niños ya no piden que su papá o su mamá esté en casa, sencillamente piden que se les deje en casa, sin agobios y tantas cosas por hacer. Y mucho menos apuntados a actividades que ni eligen ni desean. Otra cosa que considero preocupante de todo esto es que los niños no echen de menos a sus padres y estén acostumbrados a estar con la vecina o la cuidadora...
Los más pequeños tienen que tener el gusto por aprender, y la auto realización que supone llevar algo a cabo, con éxito, o sentirse talentosos. Porque cuando tú conoces esa sensación de pequeño, luego de mayor eres capaz de elegir lo que te gusta.
—Usted repite varias veces en su obra que los niños no son esponjas, en contra de lo que se suele escuchar.
—Es más, una esponja con su excesivo uso no puede absorber más de lo que su propia capacidad permita. Las esponjas también se desbordan y se degradan. Por eso hay que cuidar a los niños. María Ángeles Gallo, de la Universidad de Granada, apunta que tenemos que respetar a los niños porque estos aprenden a fuego lento. Si les sometes a estímulos continuos, no disfrutan, no interiorizan, les saturamos. Además no todo se enseña. A los tres años, los niños tienen el impulso gráfico, tú no le puedes enseñar eso, les sale solo. Los niños tienen una creatividad innata, y lo que hacemos es con tanto estímulo es aniquilar esa curiosidad innata.
—El idioma, asegura usted, también es importante en todo esto.
—Sí, cuidemos el lenguaje. Tengo padres que dicen: «Nos vamos del parque porque tenemos que estudiar». La pregunta es: «¿Te examinas tú?» Lo correcto sería decir: «Nos vamos del parque porque mi hija tiene un examen». Hay que ponerle esa responsabilidad a la niña. Les estamos quitando esa responsabilidad desde Primaria. Estamos aniquilando un montón de herramientas que ellos tienen que saber para enfrentarse a la vida.
—A eso ud. afirma que también contribuye el uso abusivo de estos dispositivos desde muy temprana edad, porque afectan al desarrollo psicomotor, emocional y social de los niños.
—Como todo, esto de las pantallas es un mercado. Pasa lo mismo con las pizarras digitales en el colegio. Hay muchos autores que están investigando sobre sus resultados. Y estos no siempre son mejores que los que obtuvieron generaciones anteriores con la tiza. Abogo por un uso adecuado: Ni cavernícolas ni dementes digitales. En cualquier caso, los padres deben saber las consecuencias que conlleva exponer a los niños con meses a las pantallas de los móviles o de las tablets. Los bebés aprenden tocando, haciendo el juego de la pinza, con el movimiento de su cuerpo, por sensaciones... no deslizando el dedito índice por la pantalla. Primero huelen, miran, luego perciben y finalmente esto trae el lenguaje y el pensamiento.
Pero si hay una sobre exposición a las pantallas, lo que estamos haciendo es favorecer el sedentarismo y dificultar el juego libre en espacios abiertos y naturales que tan importantes son para su salud y bienestar. Se relacionan menos y, por tanto, hablan menos. El lenguaje puede verse afectado. Esta excesiva utilización incluye en la manera de adaptarse a su entorno y en su aprendizaje. Se trata de lanzar una llamada a la conciencia y a la responsabilidad por parte de los padres para hacer un uso adecuado de la tecnología.
—¿Cómo estimular sin dañar durante los primeros años de vida?
—La Academia Americana de Pediatría recomienda que los niños menores de tres años apenas vean la televisión, nada o casi nada, como apunta María Pilar Quiroga Méndez. Parece imposible, ¿verdad? Según esta experta, las exposiciones elevadas en estos primeros años de vida a la televisión, los videojuegos y otros soportes digitales incluyen en los procesos de atención del niño, tanto porque se les somete en cortos períodos de tiempo a un impacto visual brutal que puede mermar el proceso de atención, como por la dificultad de centrar la atención.
El niño con un cerebro en desarrollo tiene que hacer un grandísimo esfuerzo ante tanta saturación. Los estímulos son super rápidos, y de mucho impacto. Cada vez van a necesitar mayor dosis de estímulos y va a ir perdiendo el interés por las cosas que son más naturales, porque van a otro ritmo. Por eso están los niños constantemente con el "me aburro" y una conversación la sustituyen rápidamente por el móvil para jugar.
—En concreto, ¿qué consejo le daría a esos padres que utilizan las pantallas para dar de comer a sus hijos? Según estudios recientes, esto es cada vez más frecuente en los hogares españoles.
—Los niños tienen que percibir las texturas… Al final no comen mejor. Todo lo contrario. Pierden autonomía, porque con 18 meses pueden coger ellos solitos la cuchara. Además tienen que sentir su límite de saciedad. Ingieren comida porque están distraídos, pero eso no es un buen uso de la comida. A veces no hay paciencia, vamos sin tiempo… Pero sugiero invertir un poco, porque todo explota después y nos puede pasar factura.
—¿Cómo se puede ir quitando esta terrible costumbre, cada vez más popular?
—Quitarlo de forma radical es difícil. Es mejor reducirlo poco a poco, y presentarle al niño las comidas que más le gusten, con el afán de que coma. Filete con patatas, canelones... Pero solo al principio. Después llegará el momento en que hay que volver a una dieta normal, e incorporar el hábito de una alimentación saludable. Los niños no se van a morir de hambre porque un día no tenga una pantalla o una alternativa rica. Y el que esté tiempo que no se las ponga nunca, o que determine muy bien los tiempos.
—¿Algo que sí podamos hacer con las pantallas en estas primeras épocas de la vida?
—Un ejemplo de lo que podemos permitir a los más pequeños es el uso de videochats a través de los cuales se relacionan y comunican un rato con los familiares y amigos, algo de gran utilidad en esta sociedad en las que las personas tenemos una gran movilidad geográfica. Es importante adaptarnos a los tiempos y utilizar los beneficios tan positivos que nos aporta la tecnología.
—¿Qué alternativas tenemos a la televisión y al uso de las pantallas o dispositivos electrónicos? ¿Cómo podemos escoger juegos divertidos para reemplazar los dispositivos electrónicos?
—Basta con buscar tiempo y espacios de juego al aire libre, y elegir juguetes que no lo hagan todo por ellos, sino otros que fomenten su imaginación o el gusto por hacer cosas y construir. Que no todos sean digitalizados o a pilas. Hasta los dos años están desaconsejadas las pantallas, pero a partir de los tres pueden convivir con el juego tradicional. Aunque, quiero recalcar, no son necesarias.
—¿Cuánto tiempo de pantalla es demasiado, según su edad?
—Los expertos afirman que más de dos horas diarias pueden tener efectos nocivos. Si se opta por dejar que los niños utilicen estos dispositivos —aunque insisto, no es necesario en esta etapa—, sería con la recomendación de no superar una hora de contenidos de alta calidad, y siempre supervisados y acompañados por sus padres. A partir de los seis años se recomienda buscar un equilibrio entre los juegos tradicionales, sus actividades diarias y los dispositivos digitales. Limitar el tiempo que permanecen frente a estos aparatos, combinándolo con el movimiento y el ejercicio físico y con momentos para relacionarse y comunicarse con sus iguales y adultos, es una manera muy adecuada de actuar.

En la adolescencia

—La segunda parte de su libro trata el problema de las pantallas cuando son un poco más mayores y en la adolescencia. ¿Qué hay de esa creencia de que los niños y adolescentes de hoy, nativos digitales, son necesariamente más «espabilados»?
—Tienen otras capacidades. Primero, que este mundo de pantallas lleva a que los niños hagan una lectura urgente, rápida y superficial. Poco profunda que se dice. Stitzer, psiquiatra y científico alemán, advierte que es como si surfearan a través de las palabras como si quisieran quitárselas de encima. Nosotros también lo hacemos, pero aprendimos a leer de la manera anterior… Los niños que están aprendiendo a leer ahora realizan con dificultad una lectura profunda. Esto genera una baja capacidad de comprensión lectora. La queja más generalizada de profesores, pedagogos... es que los niños no saben lo que leen, porque no han profundizado. Y si no han profundizado, tampoco han grabado el conocimiento.
No siempre aprenden mejor. Insisto, con una lectura rápida y poco profunda no se trabaja la comprensión lectora. Además cada vez se intensifica más la función de filtrar, con lo cual no van a poder leer un libro entero. Pueden caer en la vagueza intelectual.
—Pero son multitarea.
—Son los futuros hombres orquesta del siglo XXI. Tienen mucha más capacidad de hacer cosas a la vez que nosotros, junto con un deseo de no perderse nada, en el sentido de estar estudiándose un tema de un libro, y a la vez escuchando un podcast, la televisión de fondo, el chat del móvil abierto…. A ver, como capacidad es bueno que puedan hacer muchas cosas a la vez, pero como todo tiene su lado oscuro. Y este es que al final no acaban las tareas, ni han estudiado, ni han visto lo que querían ver… A esto se une un estado de ánimo cambiante propio de esta edad y una sensación de frustración lógica por no haber terminado la tarea que les lleva a decir a todo el mundo mundial en Facebook que no están contentos.
También presentan una dificultad en planificar y secuenciar las tareas. Lógicamente porque como apenas empiezan una abren otra… tienen abiertas todas. No consiguen la sensación o serenidad de empezar una cosa y acabarla. Y como no han cumplido ese deber tienen agotamiento tecnocerebral…

Los adolescentes y las redes sociales

—También asistimos además a una nueva dualidad social, en la que niños y adolescentes se encuentran a través de las redes sociales conectados, pero solos, y permanecen en la época de los millones de amigos en habitaciones vacías.
—Viven sus vidas con tal intensidad emotiva y carga emocional a través de la red que no saben gestionar en muchas ocasiones sus emociones. Aunque se contagian de las que proporcionan alegría, sorpresa, humor y empatía, también están presentes de forma más acusada otras de difícil manejo. Por ejemplo, la envidia, los celos y el odio que afloran en internet que queda de manifiesto cuando las personas actualizan su estado, comparten fotos personales, cuando se sabe si uno ha estado conectado o no, o escriben en los foros sobre temas en los que se debate en algunas ocasiones de manera feroz.
Muchos niños y adolescentes viven esclavizados por su smartphone, que favorece la accesibilidad, permite no estar solo y estar permanentemente conectado, relacionarse con los demás en todo momento, poseer el don de la ubicuidad y la hiperpresencia. Les permite ser visibles y se sienten reconocidos, lo cual les permite también reafirmar su identidad.
—Algunos adolescentes se muestran tremendamente narcisistas. Sienten la necesidad de exhibir su imagen en todas partes y cuanto más, mejor.
—La necesidad de sentirse admirados junto al deseo de formar parte del grupo y ser integrados en él, los lleva a exhibir sus vidas en internet. El efecto negativo es que se sienten queridos o admirados por el número de seguidores que tienen, o la cantidad de veces que alguien le ha dado clic a «me gusta», lo cual genera vulnerabilidad y una autoestima inestable y basada en la necesidad de aprobación de los demás. Cuidado, mucho cuidado con esto.
http://www.abc.es/familia/educacion/abci-hemos-abierto-puerta-nuestro-hogar-monstruo-hiperestimulacion-201704211714_noticia.html?ns_campaign=rrss&ns_mchannel=abc-es&ns_source=fb&ns_linkname=cm-general&ns_fee=0&voctype=vocfbads

martes, 12 de septiembre de 2017

II Jornada FAPee "Psicomotricidad y Pikler"



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